Esta entrada no tiene nada que ver con biología, pero como estamos en el año de la política este es un tema que a todos nos incumbe y ya faltando pocos días para que los panameños salgamos a votar por el que nos va a gobernar durante los próximos cinco años quiero dejarles este relato (orgullosamente de mi cultura :)) acerca del el árbol de sal.
La historia es un poco larga,
trate de resumirla, pero vale la pena.
Baluwala (El árbol de sal)
Al inicio Abiayala era perfecta y
muy hermosa Oloabiagundiwala la
regaba apacible. Entonces Abiayala no había sentido aun el peso de quienes la
harían penar. Vinieron Biler y Bursob y
luego sus hijos (Representantes del mal). Más adelante bajo Ibeler y sus hermanos (Representantes del
bien). Cuando ellos llegaron Nabgwana
(La madre tierra) empezó a sufrir los azotes de las tempestades, se nublaban
las estepas y los collados; se desataban violentos huracanes, tornados blancos
azules, rojos y negros. Los recintos sagrados eran profanados. Ibeler lo veía y
le dolía; sufría la caída de los arboles buenos.
Entre tanta desesperación Ibeler
se puso a indagar las causas del desastre. Se retiro por ocho días a surbanega, a profundizar desde ahí los
distintos niveles y aspectos de la tierra y desvelar así las causas hondas del
mal: ¿De donde vienen los turbiones? ¿Quiénes lo agitan? Y, poco a poco, Ibeler
se acercó, en su visión. En su visión vio un gigantesco árbol. El árbol era el Baluwala. Ibeler descubrió que en la
copa mas alta estaba el origen de los ciclones; desde la copa del árbol los
aliados de Biler arrojaban los turbiones azules, rojos, amarillos y negros.
Ibeler y sus hermanos se
mantenían en casa de Ologuggurdili
para apoyar en los quehaceres de la casa y a su hermana, Olowagli. Un día amma
Ologuggurdili se presento borracha. Venia cantando y danzando por la vereda
diciendo ¡BALUWALA, GUGGUDIWALA!
¡BALUWALA!. Amma Ologuggurdili
comía con Ibeler y sacaba solapadamente de su cintura algo con que sazonaba la
comida; y esta se volvía salada. “¿De donde ella saca aquel sazonador?”,
cavilaba Ibeler.
Ibeler no dejo pasar la ocasión
y, cuando vio que amma Ologuggurdili
volvía hacia el árbol y se alistaba para subir, le dijo: “Lleva a este piojo
contigo”. Ibeler mando así el piojo con Guggurdili.
La vieja subía el árbol gigantesco mientras cantaba. Luego despareció por
cuatro días; y volvió. Entonces Ibeler le pregunto: “¿Dónde esta el piojo?”. Y
ella respondió: “por el camino donde he subido soplan fuertes vientos. El piojo
no pude sostenerse con fuerza y el viento se lo llevo.”
Ibeler busco entonces la manera
de colocar un nuevo piojo a amma
Guggurdili, pero sin que lo notara ella. Volvió así al gigantesco árbol de
sal. Cuatro días pasaron y ella volvió de nuevo. Entonces Ibeler tomo el piojo
pegado en amma Guggurdili. El piojo
hablo así: “por el camino rugen grandes ciclones, soplan terribles huracanes y
así llegamos a la copa más alta del árbol. ALLÍ HE VISTO EXTENSOS PLATANARES,
YUCATALES, CACAOTALES Y MUCHA ABUNDANCIA. EN SU COPA MÁS ALTA, UNA INMENSA RAMA
ESTÁ SEÑALANDO HACIA LA SALIDA DEL SOL Y POR DONDE INDICA LA RAMA HAY UNA
COMUNIDAD DE GENTE CON MUCHO PODER. Allí vive Oloyaggubler. Él está desatando las tempestades que destruyen todo,
levanta los grandes ciclones y los arroja al océano. Nos atemoriza con los
tifones y NOS PRIVA DE LOS BIENES DE BALUWALA. LLENOS DE MIEDO NO LOGRAMOS VER
DESDE AQUÍ LA OPULENCIA DE ELLOS, LES DIVIERTE NUESTRO MIEDO Y NUESTRA MUERTE.
Después de haberse enterado de
todos los pormenores del gran árbol de sal, Ibeler se propuso talarlo, estaba
convencido de que solamente talando el gran árbol se calmarían los dolores de Nabgwana y vendría la calma. Veía
igualmente la necesidad de recoger los bienes que saldrían del Baluwala. IBELER
SABIA QUE TODO LO CREADO POR BABA Y NANA NO ERA PARA UN GRUPO, SINO PARA TODOS
LOS HIJOS DE LA MADRE TIERRA
Ibeler clamaba a Baba y a Nana, ellos eran sus grandes amos, ellos le daban la fuerza
suficiente para pensar y actuar. Ibeler hablaba así a Baba: “Baba yo soy tu
amuletillo, yo soy tu Nudsu”. Y le
decía a Nana: “Nana que tus dedos me
acaricien; y cubre mi cuerpo con tu velo suave. Haz que mi entorno sea una red
oscura para que nadie me pueda atacar, y que el enemigo Biler no pueda contra
mí. Ibeler clamaba así a Baba y Nana.
Los hermanos empezaron a buscar
aliados. Ganaban muchos amigos. Tuvieron miles y miles de aliados; y eran los
que estaban sufriendo más los atropellos de Biler.
Los hermanos y sus aliados se
orientaron hacia el gran árbol de sal. El árbol era tan grande que los hacheros
se distribuyeron en grupos de cien en cada lado. Los hacheros de Ibeler,
hachearon fuerte todo el día. Y el sol cansado se inclino por las colinas, y el
árbol quedo sangrando con poca parte sana, pero aun se mantenía erguido. Ibeler
y sus compañeros entraron a casa y descansaron toda la noche. Muy temprano los
hacheros volvieron al trabajo, rodearon el árbol, miraron sorprendidos la forma
del árbol y palparon su tronco: el árbol no tenía ni una señal de hacha; el
árbol estaba sano integro, como antes del primer hachazo.
Entonces Ibeler ordeno a sus
hacheros: “¡No lo toquen! ¡Nos retiraremos a surbanega y estudiaremos el árbol! Al octavo día dijo: “Amigos
míos, a media noche, cuando el silencio se hace doloroso la serpiente de oro (Olonagbe) se pasea por las raíces de
Baluwala, viene a lamer las heridas del árbol de sal y la restablece. ¡Tenemos
que matar a Olonagbe!”
Después de haber matado a Olonagbe, nuevamente regresaron a talar
el árbol de sal. Los pequeños pedazos que caían del árbol no se perdían.
Pequeños y grandes trozos se convertían en cangrejos, langostas, peces, buenos
alimentos para le gente que tenia hambre, para le gente que sufría.
El sol nuevamente volvió a
cansarse; el sol se recostó en los pezones de la madre tierra. El árbol de sal
quedó nuevamente al borde de derribarse. Ibeler y sus aliados volvieron al
descanso. Al día siguiente, muy de madrugada se levantaron y volvieron a sus
hachas. Ibeler y su gente miraron el árbol y… ¡Estaba de nuevo intacto!. Ibeler
mando a suspender el trabajo y entro nuevamente en surbanega por ocho días y al
final pronostico: “A media noche, aprovechando la oscuridad Olonia viene a rondar junto al árbol y
lame sus heridas ¡Es preciso que lo eliminemos!
Después de haber eliminado a Olonia, nuevamente se reanudo el
trabajo. El árbol quedó al borde de caerse. Los hacheros descansaron otra vez.
Amaneció y muy de mañana
volvieron al trabajo de la tala. Miraron el tronco, lo rodearon y vieron que
nuevamente estaba intacta. Ibeler volvió al surba,
quería encontrar el nuevo obstáculo. Después de ocho días Ibeler hablo
nuevamente: “A medianoche, amparado por la penumbra se pasea el sapo de oro (Olonoo) es tan grande como una tortuga y
viene a lamer las heridas del árbol de sal ¡Olonoo
también deber ser eliminado!
Y llegaron así a destruir todo
aquello que impedía que el árbol cayera.
Continuaron con la tala del
árbol, los robustos hacheros trabajaron duro. Cayó la noche y los hacheros
nuevamente volvieron a descansar. A la madrugada siguiente Ibeler se levanto y
despertó a todos su gente para el trabajo. ¡Efectivamente Baluwala estaba como lo habían dejado! Los hacheros volvieron a
trabajar y hacia la tarde el árbol empezó a crujir. Baluwala se balanceo, pero no cayó a tierra. Los aliados de Ibeler
se resignaron por un momento pero Ibeler tenia mucha gente a favor de la madre
tierra, los más jóvenes empezaron a subirse a las ramas del árbol. Subían por
el ramaje y se precipitaban; subían a prisa, y rodaban.
DESPUÉS DE MUCHOS INTENTOS EL
ÁRBOL DE SAL CAYÓ, SE RECOGIÓ MUCHAS COSAS, SE DISTRIBUYO LAS RIQUEZAS. LOS QUE
LLORABAN SOBRE NABGWANA RECIBIERON SU PEDAZO DE COMIDA.
Más que una simple historia, esta
es una metáfora de la realidad de esta sociedad.
Los poderosos gobernantes siempre
están arriba de la copa del árbol en donde abunda la riqueza; mientras tanto el
pueblo esta sufriendo abajo, solo recibiendo migajas. Pero como dice esta
historia si todos nos unimos sin importar las diferencias políticas, étnicas,
religiosas… etc. podremos destronar a aquellos que nos causan el mal.
Esta historia tiene más
interpretaciones, esta es una de las principales.
¡Piensen bien por quien van a votar!


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