jueves, 3 de abril de 2014

El Arbol de Sal (relato). A pocos días de las elecciones, algo de reflexión.


Esta entrada no tiene nada que ver con biología, pero como estamos en el año de la política este es un tema que a todos nos incumbe y ya faltando pocos días para que los panameños salgamos a votar por el que nos va a gobernar durante los próximos cinco años quiero dejarles este relato (orgullosamente de mi cultura :)) acerca del el árbol de sal.
La historia es un poco larga, trate de resumirla, pero vale la pena.


Baluwala (El árbol de sal)

Al inicio Abiayala era perfecta y muy hermosa Oloabiagundiwala la regaba apacible. Entonces Abiayala no había sentido aun el peso de quienes la harían penar. Vinieron Biler y Bursob y luego sus hijos (Representantes del mal). Más adelante bajo Ibeler y sus hermanos (Representantes del bien). Cuando ellos llegaron Nabgwana (La madre tierra) empezó a sufrir los azotes de las tempestades, se nublaban las estepas y los collados; se desataban violentos huracanes, tornados blancos azules, rojos y negros. Los recintos sagrados eran profanados. Ibeler lo veía y le dolía; sufría la caída de los arboles buenos.
Entre tanta desesperación Ibeler se puso a indagar las causas del desastre. Se retiro por ocho días a surbanega, a profundizar desde ahí los distintos niveles y aspectos de la tierra y desvelar así las causas hondas del mal: ¿De donde vienen los turbiones? ¿Quiénes lo agitan? Y, poco a poco, Ibeler se acercó, en su visión. En su visión vio un gigantesco árbol. El árbol era el Baluwala. Ibeler descubrió que en la copa mas alta estaba el origen de los ciclones; desde la copa del árbol los aliados de Biler arrojaban los turbiones azules, rojos, amarillos y negros.
Ibeler y sus hermanos se mantenían en casa de Ologuggurdili para apoyar en los quehaceres de la casa y a su hermana, Olowagli. Un día amma Ologuggurdili se presento borracha. Venia cantando y danzando por la vereda diciendo ¡BALUWALA, GUGGUDIWALA! ¡BALUWALA!. Amma Ologuggurdili comía con Ibeler y sacaba solapadamente de su cintura algo con que sazonaba la comida; y esta se volvía salada. “¿De donde ella saca aquel sazonador?”, cavilaba Ibeler.
Ibeler no dejo pasar la ocasión y, cuando vio que amma Ologuggurdili volvía hacia el árbol y se alistaba para subir, le dijo: “Lleva a este piojo contigo”. Ibeler mando así el piojo con Guggurdili. La vieja subía el árbol gigantesco mientras cantaba. Luego despareció por cuatro días; y volvió. Entonces Ibeler le pregunto: “¿Dónde esta el piojo?”. Y ella respondió: “por el camino donde he subido soplan fuertes vientos. El piojo no pude sostenerse con fuerza y el viento se lo llevo.”
Ibeler busco entonces la manera de colocar un nuevo piojo a amma Guggurdili, pero sin que lo notara ella. Volvió así al gigantesco árbol de sal. Cuatro días pasaron y ella volvió de nuevo. Entonces Ibeler tomo el piojo pegado en amma Guggurdili. El piojo hablo así: “por el camino rugen grandes ciclones, soplan terribles huracanes y así llegamos a la copa más alta del árbol. ALLÍ HE VISTO EXTENSOS PLATANARES, YUCATALES, CACAOTALES Y MUCHA ABUNDANCIA. EN SU COPA MÁS ALTA, UNA INMENSA RAMA ESTÁ SEÑALANDO HACIA LA SALIDA DEL SOL Y POR DONDE INDICA LA RAMA HAY UNA COMUNIDAD DE GENTE CON MUCHO PODER. Allí vive Oloyaggubler. Él está desatando las tempestades que destruyen todo, levanta los grandes ciclones y los arroja al océano. Nos atemoriza con los tifones y NOS PRIVA DE LOS BIENES DE BALUWALA. LLENOS DE MIEDO NO LOGRAMOS VER DESDE AQUÍ LA OPULENCIA DE ELLOS, LES DIVIERTE NUESTRO MIEDO Y NUESTRA MUERTE.
Después de haberse enterado de todos los pormenores del gran árbol de sal, Ibeler se propuso talarlo, estaba convencido de que solamente talando el gran árbol se calmarían los dolores de Nabgwana y vendría la calma. Veía igualmente la necesidad de recoger los bienes que saldrían del Baluwala. IBELER SABIA QUE TODO LO CREADO POR BABA Y NANA NO ERA PARA UN GRUPO, SINO PARA TODOS LOS HIJOS DE LA MADRE TIERRA
Ibeler clamaba a Baba y a Nana, ellos eran sus grandes amos, ellos le daban la fuerza suficiente para pensar y actuar. Ibeler hablaba así a Baba: “Baba yo soy tu amuletillo, yo soy tu Nudsu”. Y le decía a Nana: “Nana que tus dedos me acaricien; y cubre mi cuerpo con tu velo suave. Haz que mi entorno sea una red oscura para que nadie me pueda atacar, y que el enemigo Biler no pueda contra mí. Ibeler clamaba así a Baba y Nana.
Los hermanos empezaron a buscar aliados. Ganaban muchos amigos. Tuvieron miles y miles de aliados; y eran los que estaban sufriendo más los atropellos de Biler.
Los hermanos y sus aliados se orientaron hacia el gran árbol de sal. El árbol era tan grande que los hacheros se distribuyeron en grupos de cien en cada lado. Los hacheros de Ibeler, hachearon fuerte todo el día. Y el sol cansado se inclino por las colinas, y el árbol quedo sangrando con poca parte sana, pero aun se mantenía erguido. Ibeler y sus compañeros entraron a casa y descansaron toda la noche. Muy temprano los hacheros volvieron al trabajo, rodearon el árbol, miraron sorprendidos la forma del árbol y palparon su tronco: el árbol no tenía ni una señal de hacha; el árbol estaba sano integro, como antes del primer hachazo.
Entonces Ibeler ordeno a sus hacheros: “¡No lo toquen! ¡Nos retiraremos a surbanega y estudiaremos el árbol! Al octavo día dijo: “Amigos míos, a media noche, cuando el silencio se hace doloroso la serpiente de oro (Olonagbe) se pasea por las raíces de Baluwala, viene a lamer las heridas del árbol de sal y la restablece. ¡Tenemos que matar a Olonagbe!”
Después de haber matado a Olonagbe, nuevamente regresaron a talar el árbol de sal. Los pequeños pedazos que caían del árbol no se perdían. Pequeños y grandes trozos se convertían en cangrejos, langostas, peces, buenos alimentos para le gente que tenia hambre, para le gente que sufría.
El sol nuevamente volvió a cansarse; el sol se recostó en los pezones de la madre tierra. El árbol de sal quedó nuevamente al borde de derribarse. Ibeler y sus aliados volvieron al descanso. Al día siguiente, muy de madrugada se levantaron y volvieron a sus hachas. Ibeler y su gente miraron el árbol y… ¡Estaba de nuevo intacto!. Ibeler mando a suspender el trabajo y entro nuevamente en surbanega por ocho días y al final pronostico: “A media noche, aprovechando la oscuridad Olonia viene a rondar junto al árbol y lame sus heridas ¡Es preciso que lo eliminemos!
Después de haber eliminado a Olonia, nuevamente se reanudo el trabajo. El árbol quedó al borde de caerse. Los hacheros descansaron otra vez.
Amaneció y muy de mañana volvieron al trabajo de la tala. Miraron el tronco, lo rodearon y vieron que nuevamente estaba intacta. Ibeler volvió al surba, quería encontrar el nuevo obstáculo. Después de ocho días Ibeler hablo nuevamente: “A medianoche, amparado por la penumbra se pasea el sapo de oro (Olonoo) es tan grande como una tortuga y viene a lamer las heridas del árbol de sal ¡Olonoo también deber ser eliminado!
Y llegaron así a destruir todo aquello que impedía que el árbol cayera.
Continuaron con la tala del árbol, los robustos hacheros trabajaron duro. Cayó la noche y los hacheros nuevamente volvieron a descansar. A la madrugada siguiente Ibeler se levanto y despertó a todos su gente para el trabajo. ¡Efectivamente Baluwala estaba como lo habían dejado! Los hacheros volvieron a trabajar y hacia la tarde el árbol empezó a crujir. Baluwala se balanceo, pero no cayó a tierra. Los aliados de Ibeler se resignaron por un momento pero Ibeler tenia mucha gente a favor de la madre tierra, los más jóvenes empezaron a subirse a las ramas del árbol. Subían por el ramaje y se precipitaban; subían a prisa, y rodaban.
DESPUÉS DE MUCHOS INTENTOS EL ÁRBOL DE SAL CAYÓ, SE RECOGIÓ MUCHAS COSAS, SE DISTRIBUYO LAS RIQUEZAS. LOS QUE LLORABAN SOBRE NABGWANA RECIBIERON SU PEDAZO DE COMIDA.

Más que una simple historia, esta es una metáfora de la realidad de esta sociedad.
Los poderosos gobernantes siempre están arriba de la copa del árbol en donde abunda la riqueza; mientras tanto el pueblo esta sufriendo abajo, solo recibiendo migajas. Pero como dice esta historia si todos nos unimos sin importar las diferencias políticas, étnicas, religiosas… etc. podremos destronar a aquellos que nos causan el mal.
Esta historia tiene más interpretaciones, esta es una de las principales.

¡Piensen bien por quien van a votar!

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